¿Sabías que el estrés puede ser manejado a través de algo tan sencillo pero importante como lo es tu respiración?

Para empezar, quiero contarte que hay dos tipos de estrés: el agudo y el crónico, en el agudo nos encontramos en una respuesta a corto plazo del sistema nervioso simpático, donde se ven afectadas algunas funciones de nuestro cuerpo, como que la digestión se detiene, el pulso se acelera, la presión sanguínea aumenta, esto puede ocurrirte un día que tengas una entrevista y te sientas presionado, por ejemplo. En el crónico, se mantiene esta misma respuesta del sistema nervioso simpático pero de manera prolongada, por lo que el cuerpo se mantiene constantemente alerta, afectando negativamente la salud.

Las afectaciones a la salud son múltiples, como la desregulación del cortisol y otras hormonas relacionadas con el estrés, debilitando la salud y los efectos no se notan inmediatamente, de aquí que se puedan desarrollar con el tiempo enfermedades autoinmunes, depresión, ansiedad, entre otros.

Sin embargo, podemos ayudarnos diariamente a bajar nuestros niveles de estrés activando nuestro sistema nervioso parasimpático, ¿Cómo hacemos esto? Sencillo, RESPIRANDO: Tómate unos 5 minutos y concéntrate en tu respiración, cierra tus ojos, lleva tu atención a tu entrecejo y desde acá comienza a observar como al inhalar tu abdomen se expande y como al exhalar como de contrae. Trata de hacer inhalaciones largas y exhalaciones aún más largas, por favor, tómate este momento para ti, cuando estés en medio de una situación estresante o en varios momentos del día.

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